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Las Termas de Sciacca tienen los orígenes muy antiguos. La
leyenda dice que Dedalo en fuga da Creta, parado él en las vecindades de las
grutas vaporosas, habiendo descubierto de ello el empleo curativo, le arreglara
construyendo dentro de los asientos entallados de la piedra.
Probablemente, los
griegos fueron los primeros a descubrir el efecto terapéutico de las grutas pero
han sido los romanos a aprovechar aquellas aguas y dar vida a una cultura termal.
El fenómeno, alimentado por una actividad de vulcanismo secundario subterráneo,
que se manifiesta en superficie con un rico patrimonio hidro-termal que hace de
Sciacca una estación Termal entre los mejores conocidas en Italia. Al interior
de las grutas de San Calogero, la atmósfera, llena de vapor ácueo,
alcanza la temperatura de 40°.
Estos tipos particulares de tratos son
particularmente indicados para las personas que sufren los dolores reumáticos.
Completamente diferente es la característica de las aguas termales y sus efectos
curativos.
La más importante es el agua sulfúreo que desatasca del Valle de los
baños, convoyado en el establecimiento termal viejo, aquí alimenta algunas
piscinas con dentro del barro dejado allí con el agua termal por unos 4/6 meses,
luego el barro es utilizado por el fangoterapie. En el mismo Valle de los baños
desatasca el agua "Santa" un agua mineral con efectos diuréticos. No lejos de
aquel manantial, cerca del mar, ha sido abierto una estructura amplia y moderna
el establecimiento de los Molinelli, dónde en grandes piscinas han sido
convoyadas aguas indicadas por problemas de dermatitis. Las Termas son abiertas
todo el año y las curas se practican dentro del nuevo Establecimiento termal. |
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